lunes, 22 de diciembre de 2008

En la isla a veces habitada de lo que somos
hay noches, mañanas y madrugadas en las 
que no necesitamos morir.
Entonces sabemos todo lo que fue y será.
El mundo aparece explicado definitivamente y 
nos invade una gran serenidad, y se dicen las 
palabras que las significan.
Levantamos un puñado de tierra y lo apretamos
entre las manos
Con dulzura.
Ahí se encierra toda la verdad soportable: el
contorno, el deseo y los límites.
Podemos decir entonces que somos libres, con la 
paz y la sonrisa de quien se reconoce y viajó 
infatigable alrededor del mundo, porque
mordió el alma hasta los huesos.
Liberemos lentamente la tierra donde ocurren 
milagros como el agua, la piedra y la raíz,
Cada uno de nosotros es de momento vida,
Que eso nos baste.


José Saramago

1 comentario:

Rafael Giraldo dijo...

Al final, todo depende de un momento de lucidez.

No sabía que tenías blog, pero parece que soy un completo ignorante, porque ya he visto que tiene bastante historia. Me gusta mucho como escribes, pero he medio visto un tono muy elegiaco ultimamente. Alegría, que esto son cuatro días y ya casi ha pasado uno. Uno o más besos.

Por cierto, soy rafa, y no me digas qué rafa, que ya me lo dijeron ayer.