es uno de esos días en que la tinta del bolígrafo respira más profundamente que yo y me empapa los dedos, se aferra a mí con el llanto desconsolado y el ímpetu del crío que ha sido extirpado del útero materno. no sufras, no me hagas sufrir, no me grites, baja el tono, así... qué hastío, tanto cansancio. en fin, cómo era eso? si retomo el gran tópico, la vida como una encrucijada de caminos, no la esperen en las calles esfaltadas, tampoco en el cruce de peatones, no deambulará en ningún puente, no llevará paraguas rotos; ella, sola, ella, y la luna que sea la única luz que laguíe, ella y su yo dándose de la mano por cualquier camino por inventar. que así sea; que así lo ha escogido ella porque casualidad es la mayor casualidad en su existencia. qué hastío, tanto y tan absurdo entre líneas.
¿quién entendió a la Maga? ¿Tú, Oliveira?
4 comentarios:
sí... Olvieira la entendía, entre otras cosas, por esos carnosos labios que tenía...
Sólo se entendió ella misma.
¿Y qué?
???? com que "y qué"?
jajaja
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