jueves, 29 de abril de 2010

sin título

Quise retomar el sendero hacia Patria aun sabiendo que era impracticable. Me había alejado del camino mucho antes, tanto había pasado desde entonces que la misma concepción del tiempo se había deformado y había perdido su sentido, si es que alguna vez lo tuvo.

Pero ya era demasiado tarde para rectificar o para equivocarse.
Jamás quise admitir que todos los caminos llevaban a alguna parte, que igual que empiezan, se acaban;
"Yo no soy ceniza, no voy a pintarme de sonrisa con humo negro, yo no voy a ser polvo gris.
Yo voy a ser infinito, voy a pisar vuestros límites, voy a perderme en el laberinto de mi alma y voy a encontrar la Verdad.
Yo voy a liberarme de la temporalidad, voy a perderme para encontrarme en el laberinto de la nada; camino hacia nada o hacia todo".
(...)Lo que supuse que eran unas semanas después, el cuerpo y la mente ya se habían habituado a esa perenne angustia, aunque a veces se hiciera insoportable (...) mi racionalidad llevada al extremo hizo que me odiara a mí mismo. Yo era mi propio diablo. (...) Tantas horas conmigo mismo (...) mordiendo la perpetua soledad. ¿Conservé mi humanidad o la perdí por completo? ¿Cómo distinguir los matices en un cielo negro? ¿Me convertí en otro hombre o me conocí, al fin?

Enero 2009


Necesito retomar el camino hacia casa. He perdido la concepción de tanto en tan poco que creo haber aprendido la lección: siempre hay momento para rectificar y equivocarse. ¿Qué es el conocimiento, qué el tiempo? Al fin y al cabo nada más que la otra costilla de la humanidad.

No quiero ser ceniza, ni quiero garabatear una sonrisa con humo azabache los lunes por la mañana, pero sé que volveré al polvo gris.

Tengo que volver a pisar los límites, volver a sentir el suelo bajo mis pies, entiendo que he pasado demasiado tiempo en la ingravidez de lo Verdadero y por eso la rehúyo.

Conozco el diablo y lo desmitifico: no hay enemigo más insustancial. No es más que el producto de andaduras por parajes supuestamente angustiosos. No es más que una de mis muchas ficciones, fácil de derrumbar.

Exterminar el lenguaje y aniquilar lo conocido, tarea de titanes que no me atañe, es fruto de los tópicos sobre el lenguaje y de las pretensiones literarias que tanto he admirado y de las que quiero despojarme.

Partir de cero o quizá de bastante -nunca de todo-, acariciar el mundo con mirada de gato, borrar el siempre y el jamás, liberar mis creaciones -y así liberarme-, vomitar, leerme sin conocerme,

acabo con este texto,

alcanzo la expiación,


ya.

1 comentario:

Der Steppenwolf dijo...

Realment admirable, Glòria, m'agraden molt certes coses que dius: "tengo que volver a pisar los límites", "he pasado demasiado tiempo en la ingravidez de lo Verdadero y por eso la rehúyo"

vomitar...