viernes, 26 de noviembre de 2010

going back

Bajo y la ciudad y sus corrientes y sus miserias siguen aplastándome. Me acechan sus lamentos y sus gemidos. Me espían sus sombras y sus pesares de oficina. Me visto de luto, me parto en los bancos, me rompo en las escaleras hacia ningún destino, me descompongo en los semáforos y me desfiguro en el asfalto. Me vigilan sus dualidades y sus fronteras y sus vocablos quebradizos. Me persiguen sus corbatas y sus tacones, me aprisionan sus miradas, me golpean sus titubeos, me apalean sus dudas, me lapidan sus miedos, me mutilan sus gritos sin sonido y me apuñalan con sus enormes y sanguinolentos interrogantes desesperados.

Y aun así consigo escapar y me salvo y me escondo, a solas o con un gato.

Pero en la huida siempre acabo colisionando contra el espejo. Me dice: “tú también estuviste ahí y tú fuiste eso. Sigues estando y siendo”.

Me desvisto y en la desnudez sano mis heridas, me reconozco. Y vuelvo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

es increíble. como tú.

º dijo...

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