miércoles, 11 de enero de 2012

Hay una parte de mí que huye de todo lo bueno, bello y verdadero.
Hay una parte de mí que anhela la escritura hecha en post mortem, una resaca de penas, el sexo que no es de satén, la gloria de los universos conceptuales.
Hay una parte de mí que le escupe al amor y a sus grandezas.
Hay una parte de mí que repudia el anthropos, que reniega de su sangre y la maldice.
Hay una parte de mí que se rodearía de aduladores, de falsos amigos que vestirían antifaces y tan sólo compartirían sus miserias.
Hay una parte de mí que se dejaría reposar en su vileza y en la ajena.
Hay una parte de mí que abandonaría la verdad en pos de un espejismo.
Hay una parte de mí que se refugiaría donde no hubiera luz.
Hay una parte de mí que desearía ser otra parte.

Esa parte de mí que existe porque no acepto su existencia.

1 comentario:

Román Sánchez dijo...

Pero, ya lo tienes. Ya lo has visto y por tus méritos ya no hay vuelta atrás. Bueno, bello, sabio, amor, grandeza, verdad, luz... ya sabes cuál es el camino.
Es porque lo reconoces que te reconozco.
Gracias