Nos despedimos con trece rosas y una torre desmoronándose, pero seguimos jugando. Contaba con los ojos abiertos y yo me ocultaba tras los cristales. De puntillas respetábamos las reglas: con las máscaras puestas confundía mi olor y yo su saliva. Vivíamos en tinta, sin haber descubierto todavía los jadeos-humo compartidos ni la falacia de la literatura.
Aun así, seguimos jugando. Pulimos los antifaces y aprendimos a bailar entre el atrezzo, entonces lleno de niebla. A veces nos descubríamos, pero con un fraseo rápido y lastimoso nos alejábamos dejando cicatrices para la vuelta.
Después del ciclo de alfa y omega nos cansamos del disfraz y del papel. Asomaron los ojos de gato y también los de quienes han despertado. El cíclope dejó paso al sexo y supe con quien dormir. Finalmente, al principio, se antepuso lo verdadero: la claridad, seguramente tú.
Aun así, seguimos jugando. Pulimos los antifaces y aprendimos a bailar entre el atrezzo, entonces lleno de niebla. A veces nos descubríamos, pero con un fraseo rápido y lastimoso nos alejábamos dejando cicatrices para la vuelta.
Después del ciclo de alfa y omega nos cansamos del disfraz y del papel. Asomaron los ojos de gato y también los de quienes han despertado. El cíclope dejó paso al sexo y supe con quien dormir. Finalmente, al principio, se antepuso lo verdadero: la claridad, seguramente tú.
1 comentario:
joder, ge, joder.
aunque me manifieste anónimo, la crítica te la haré cuando te vea.
eres muy preciosa.
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