"En el siglo V a.C., cerca de la ciudad de Gaya, al
sureste de Varanasi, Sakyamuni logró la iluminación mediante una
profunda experiencia de que su «verdadera naturaleza», su
naturaleza como buda, no era diferente de la naturaleza del universo.
Después, por espacio de medio siglo, en sitios como el parque de los
Ciervos de Sarnath, en Nalanda, y en el pico del Buitre, cerca del
actual Rajgir, Sakyamuni enseñó una doctrina basada en la
precariedad de la existencia individual y en la continuidad eterna
del devenir, del mismo modo que el río de la mañana parece el mismo
de la noche anterior, el cual, sin embargo, ha desaparecido ya. (...)
Sakyamuni, octogenario, terminó sus días en Kusinagara (la moderna
Kusinara), sesenta kilómetros al este de Gorakhpur, exactamente al
oeste del río Kali Gandaki.
Hasta aquí la verdad; todo lo demás
es parte de la leyenda del Buda y verdad de otro orden. En lo
referente a su iluminación, se cuenta que este asceta itinerante
había cumplido ya los treinta años cuando renunció a los rigores
de los yoguis y abrazó la «senda media», entre sensualidad y
mortificación, al aceptar alimentos en un cuenco dorado que le
ofrecía la hija del jefe de una aldea. A partir de ese momento sus
discípulos lo repudiaron. Al atardecer se sentó bajo una higuera
mirando a oriente, y juró que, aunque se le consumiera la piel, los
nervios y los huesos y se le secara la fuente de la vida, no
abandonaría aquel sitio hasta lograr la iluminación suprema. Toda
la noche, hostigado por los demonios, Sakyamuni siguió meditando. Y
en aquel amanecer dorado, según se cuenta, el Iluminado tomó
conciencia de la estrella de la mañana como si la viera por primera
vez".

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