miércoles, 26 de septiembre de 2012

El leopardo de las nieves


"En el siglo V a.C., cerca de la ciudad de Gaya, al sureste de Varanasi, Sakyamuni logró la iluminación mediante una profunda experiencia de que su «verdadera naturaleza», su naturaleza como buda, no era diferente de la naturaleza del universo. Después, por espacio de medio siglo, en sitios como el parque de los Ciervos de Sarnath, en Nalanda, y en el pico del Buitre, cerca del actual Rajgir, Sakyamuni enseñó una doctrina basada en la precariedad de la existencia individual y en la continuidad eterna del devenir, del mismo modo que el río de la mañana parece el mismo de la noche anterior, el cual, sin embargo, ha desaparecido ya. (...) Sakyamuni, octogenario, terminó sus días en Kusinagara (la moderna Kusinara), sesenta kilómetros al este de Gorakhpur, exactamente al oeste del río Kali Gandaki.

Hasta aquí la verdad; todo lo demás es parte de la leyenda del Buda y verdad de otro orden. En lo referente a su iluminación, se cuenta que este asceta itinerante había cumplido ya los treinta años cuando renunció a los rigores de los yoguis y abrazó la «senda media», entre sensualidad y mortificación, al aceptar alimentos en un cuenco dorado que le ofrecía la hija del jefe de una aldea. A partir de ese momento sus discípulos lo repudiaron. Al atardecer se sentó bajo una higuera mirando a oriente, y juró que, aunque se le consumiera la piel, los nervios y los huesos y se le secara la fuente de la vida, no abandonaría aquel sitio hasta lograr la iluminación suprema. Toda la noche, hostigado por los demonios, Sakyamuni siguió meditando. Y en aquel amanecer dorado, según se cuenta, el Iluminado tomó conciencia de la estrella de la mañana como si la viera por primera vez".  

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